23 de diciembre de 2008

NO PROMISES



PROMISES LIKE PIE-CRUST:


Promise me no promises,
So will I not promise you:
Keep we both our liberties,
Never false and never true:
Let us hold the die uncast,
Free to come as free to go:
For I cannot know your past,
And of mine what can you know?


You, so warm, may once have been
Warmer towards another one:
I, so cold, may once have seen
Sunlight, once have felt the sun:
Who shall show us if it was
Thus indeed in time of old?
Fades the image from the glass,
And the fortune is not told.


If you promised, you might grieve
For lost liberty again:
If I promised, I believe
I should fret to break the chain.
Let us be the friends we were,
Nothing more but nothing less:
Many thrive on frugal fare
Who would perish of excess


Promises like pie-crust

Promises like pie-crust


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Paroles: Christina Georgina Rossetti.

Album: No promises, Carla Bruni.


Avant de partir à Paris, mes amis m'ont offert un CD de Carla Bruni..."pour que je devienne la prochaine Carla Bruni"...

Et on trouve des paroles vraiment intéréssantes parmi les chansons de la femme du Président...
For I cannot know your past, and of mine what can you know?

Notre passé détermine nos vies actuelles sans doute... parfois à tel point qu'on ne peut même pas l'imaginer.
J'ai été souvent obssédée par le passé... Mais aujourd'hui je me rends compte de que mon passé est à moi, qu'il sera toujours là, qu'il continuera à marquer ma vie dans l'avenir... mais que finalement à qui importe mon passé? car personne ne peut arriver à le comprendre, et peut-être ce n'est pas la peine d'essayer de l'expliquer. Mon passé n'importe plus, il n'intérésse à personne.
Le passé est mort, il habite seulement et pour toujours dans mon coeur, dans mon âme... il sera immortel seulement là dedans.


Promise me no promises...and you will not hurt me again.

27 de noviembre de 2008

LA fragilidad de una pompa de jabón

Más que nunca, estoy viviendo en una pompa de jabón.
Más que nunca me pregunto qué haré si se rompe.....

16 de octubre de 2008

PATÉTICA



"Puedo escribir los versos más tristes esta noche...."

Maintenant j'ose dire que je peux arriver à comprendre ce que Beethoven sentait en écrivant la Pathétique.
Je ne peux pas croire que cela puisse m'arriver deux fois dans la vie...

"Je peux écrire la Pathétique cette nuit..."

(sans être arrongante.... c'est une trite métaphore )

26 de septiembre de 2008

Oasis



Incluso en medio del desierto, puedes encontrar un oasis.
En las tinieblas de la noche, una luz, una salida.
Entre la tempestad, una ráfaga que te salve la vida.

Vivo inundada de indiferencia, de la desolación de tristes vidas anónimas, anodinas... Rodeada de autómatas en lugar de personas; enfrentándome cada día a una selva de decepciones, traiciones y engaños... Quizás sólo busco un remanso de paz. Un instante, un lugar mágico. Un pequeño recodo inocente y virgen que haya logrado salvarse de las alimañas. Una frágil pompa de jabón que me proteja del mezquino y turbulento exterior.

Encontré hace unos días uno de esos rincones inexplorados, incorruptos. El lugar importa menos, lo que importa es su música.

Música que entraba por los sentidos: se escuchaba, se veía, se sentía... oído, vista, tacto...

Tocaron Chopin en mi espalda.


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Même au milieu du désert, on peut trouver un oasis.
Au milieu des ténèbres de la nuit, la lumière, une sortie.
Au milieu de la tempête, une rafale qui te sauve la vie.

J'habite entourée d'indifférence, de la désolation de tristes vies anonymes, anodines....Enourée d'automates au lieu de personnes; j'afronte chache jour une jungle de déceptions, traissons et mésonges... Peut être je ne cherche qu'un marigot de paix. Un instant, un lieu magique. Un petit endroit innocent et vierge qui ait survécu aux vermines. Une fragile pompe de savon qui me protege du maligne et turbulent monde extérieur.

Cela fait quelques jours j'ai trouvé un de ces coins inexplorés, incorropus. Le lieu n'est pas si important, ce qui importe est sa musique.

Musique qui rentrair par les sens: on l'entendait, on la voyait, on la sentait....oreille, vue, tacte....

On a jouré Chopin sur mes épaules.

Romanticismo



Muchas de las personas que son o han sido, en cierto momento, importantes en mi vida, tienen un rincón dedicado en este blog, sea o no explícitamente. Algunas siguen formando parte de mi vida. Otras pasaron, "como estrellas fugaces", ya desaparecieron. Pero todas dejaron su huella.

Hoy dedico este escrito a ese otro romántico:

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Eterno incomprendido... el romanticismo.

Ser romántico conlleva hoy en día unas connotaciones que nada tienen que ver con el verdadero significado del romanticismo.

Ser romántico es enfrentarse al abismo cada día. Vacilar columpiándote en su borde, considerar si saltar ya... o esperar un poco más, y eternizar esa espera... siempre al borde, en tierra de nadie, entre este mundo y ese otro mundo que sólo te pertenece a tí, que nadie entiende; pero es real.

Romanticismo es ser capaz de lo más bello imaginable sobre la faz de la Tierra...y de lo más malvado, terrible y despreciable al mismo tiempo.

Es deleitarse en la belleza absoluta, en un sentido platónico de la misma, sin finalidad, belleza desnuda. Que entra por tus sentidos e invade tu alma, y te posee dulcemente, apaciguando tus tormentos. Hasta que algún monstruo despierta en tu interior y ese gozo se convierte en tortura, y te poseen tus demonios internos.

Ser romántico es subir al cielo....caer, aterrizar en el infierno. Sin saber ni siquiera el porqué. Luchas con todas tus fuerzas contra ese peso arrollador, visceral perversión que te atrae hacia la oscuridad, hacia el tormento. Sin lograrlo. A veces ya no luchas... esperando con morbosa impaciencia la llamada de ese secreto y perverso deseo... fingiendo impotencia te precipitas hacia la oscuridad, y allí tu alma encuentra la paradoja de una vida: a la vez descanso y desespero. El alma romántica se siente libre en ese oscuro lago entre las tinieblas... libre para encontrar únicamente desconsuelo.

Ser romántico es sentir cada día, con cada bocanada de aire, con cada átomo de tu cuerpo. Es reír y llorar a la vez, es sufrir y gozar al mismo tiempo. Porque sentimos y padecemos.

Ser romántico es estar solo...porque nadie te comprende, nadie logrará nunca hacerlo. Ni siquiera otro romántico, es un espejismo creerlo.
Y es esa misma soledad la que tanto odias ... pero codicias cual preciado tesoro.

Ser romántico es vivir en el exceso. Entre el cielo y el infierno. Y el mundo se te viene encima, con su oscura bóveda infinita... y te sientes tan pequeño. Y entonces gritas... y pides a voces tragedia. Soy romántica cada día cuando mi corazón me pide tragedia... y odio ese sentimiento...es como una sombra planeando eternamente, incansable, sobre tí. La sientes, oyes su llamada, sabes que se acerca... te está acechando: tu peor pesadilla. Hules su apetito, tragedia sedienta de tu alma, de tus temores, de tus miedos, de tus lágrimas, de tus gritos, de tus palabras... Odias esa irrefrenable llamada... y sucumbes ante ella, es una fuerza arrolladora que brota de tus entrañas, te invade, te pervierte... te lleva más allá de la diaria muerte.

Ser romántico es que nada de deje indeferente. Despreciar lo anodino, exalzar el exceso. Porque un día todo te puede parecer intranscendente, pero sabes que es algo transitorio, que eso no durará siempre. Porque anheleas transcendencia, si es que existe en este mundo.
Eres ángel, pero tu demonio interno reclama sangre y tragedia.

Vivir el romanticismo es no vivir. Es amar hasta arrancarte el corazón, es odiarte por ello, despreciarte por seguir sin corazón sufriendo. Te persiguen tus atormentados pensamientos.
Es querer huir de tí mismo.
[Yo, mi enemigo]

Sin embargo, estás solo.

Y sientes, y padeces, ríes y lloras... Corres...
Y otra vez estamos él y yo: frente a mí, eternamente, el abismo.
La oscuridad.
El infinito.

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FRANÇAIS

Les personnes qui sont, ou ont été, dans un moment ou un autre, importantes dans ma vie, ont un petit coin dans ce blog dedié à eux, quoi que ça soit explicitement ou pas. Quelques unes de ces personnes forment encore aujourd'hui partie de ma vie. D'autres sont passées, "comme étoiles filantes", elles sont disparues. Mais toutes ces personnes ont laissé son empreinte.


Aujourd'hui je dédie cet écrit à cet autre romantique:

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Éternellement incompris.....le romantisme. Être romantique porte aujourd'hui des connotations qui n'ont rien à voir avec le vrai sens du romantisme. Être romantique est faire face à l'abisme chaque jour. Hésiter en se balanceant au bord, en considérant la possibilité de sauter déjà... ou attendre un peu plus et rendre l'attente éternelle..... toujours au bord, en terre de personne, entre ce monde et cet autre monde qui n'appartient à personne, qui t'appartient à toi tout seule, qui personne ne comprend; mais qui est vrai.

Romantisme est être capable de ce qu'il y a de plus beau sur la face de la Terre.... et de ce qu'il y a de plus pervers, terrible et méprisant au même temps. C'est se deleiter avec la beauté absolue, au sens platonique de la même, sans but ultime, beauté nue. Qui entre par tes sens et invahisse ton âme, et te posède doucement, apaissant tes torments. Jusqu'à ce que quelque montre interne se réveille dans tes entrailles et cette joie devient torture, et tes démons internes te possédent.

Être romantique est monter au ciel... tomber, aterrir au milieu de l'enfer. Sans savoir même pas pourquoi. Lutter avec toutes tes forces contre ce poids écrasante, viscérale perversion qui t'attire vers l'obscurité, vers le torment. Sans y arriver. Parfois, on ne lutte plus... on attend avec morbide impatience l'appel de ce secret et pervers désir... en faisant semblant d'impotence on se précipite vers l'obscurité, et là-bas ton âme trouve la paradoxe d'une vie: au même temps répos et désespoir. L'âme romantique se sent libre dans cet obscure lac entre le ténèbres... libre...pour ne trouver que, encore une fois, le désespoir.

Être romantique est sentir chaque jour, avec chaque gorgée d'air, avec chaque atome de ton corps. C'est rire et pleurer au même temps, c'est subir et se réjouir au même temps. Parce qu'on sent et on souffre.

Être romantique est être seul...parce que personne ne te comprend, personne n'arrivera jamais à le faire. Même pas un autre romantique, le croire, c'est un mirage. Et c'est cette solitude ce qu'on déteste... mais on garde comme un précieux trésor.

Être romantique est vivre l'excès. Entre le ciel et l'enfer. Et le monde te tombe au dessus, avec sa noire voûte infinie.... et tu te sens si petit. Et en ce moment là, tu cries... et demandes tragédie. Je suis romantique chaque jour quand mon coeur me demande tragédie....et je haine ce sentiment...c'est comme une ombre qui plane éternellement sur moi, sans fatigue. Tu la sens, tu écoutes son appel, tu sais qu'elle se rapproche.... elle te guette: ton pire cauchemar. Tu sens son haleine, tragédie affamée de ton âme, de tes peurs, de tes craintes, de tes larmes, de tes cris, de tes paroles... tu haines cet appel irrépresible... et tu succombes face à elle, c'est une force puissante qui pousse de tes viscères, t'invaisse, te pervertit... elle t'emmène plus loin de la mort de chaque jour.

Être romantique est le fait que rien ne te laisse indifférent. C'est mépriser ce qu'il y a d'anodin dans le monde, exalter l'excès. Parce qu'un jour tout paraît untranscendant, mais tu sais que c'est quelque chose de transitoire, que cette impression ne va pas rester pour toujours. Parce que tu cherches transcendance, si elle existe dans ce monde.
Tu es ange, mais ton démon interne demande sang et tragédie.

Vivre le romantisme est ne pas vivre. C'est aimer au point d'arracher ton coeur avec tes propres mains, et te détester à cause de ça, te méprisser pour continuer à souffrir même sans coeur. Tes pensées tourturées te poursuivent.
C'est vouloir fuir de toi même.
[Moi, mon énemi]

Cependant, tu es seul.

Et tu sens, et tu suibis, tu ris et pleures.... tu cours...
Et encore une fois on est là, lui et moi: face à moi, éternellement, l'abisme.
L'obscurité.
L'infini.









3 de septiembre de 2008

LIBERTAD




Con una pelota de volley en una mano y mi vida en la otra, hace unos días me dí cuenta de que, sin darme cuenta, estaba viviendo lo más maravilloso que podía ocurrirme...

Por primera vez en mucho tiempo, vuelvo a sentirme... LIBRE.

28 de agosto de 2008

CONCILIACIÓN




Hoy el blog cumple su primer año de vida.

Hace años que una poesía me acompaña... Refleja tanto mi alma que nunca había osado publicarla. Para festejar este primer aniversario, hoy me desnudo citándola.

Es símbolo de una conciliación.


Y uno aprende:

Después de un tiempo,
uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano
y encadenar un alma.

Y uno aprende
que el amor no significa recostarse
y una compañía no significa seguridad.

Y uno empieza a aprender...
que los besos no son contratos
y los regalos no son promesas.


Y uno empieza a aceptar sus derrotas
con la cabeza alta y los ojos abiertos.

Y uno aprende a construir
todos sus caminos en el hoy
porque el terreno de mañana
es demasiado inseguro para planes...
y los futuros tienen esa forma de caerse en la mitad.

Y, después de un tiempo,
uno aprende que, si es demasiado,
hasta el calor del sol quema.

Así que uno planta su propio jardín
y decora su propia alma
en lugar de esperar que alguien le traiga flores.

Y uno aprende que realmente puede
aguantar,
que uno realmente es fuerte,
que uno realmente vale,
y uno aprende y aprende...

Y con cada adiós uno aprende.

Jorge Luis Borges

27 de agosto de 2008

Mi única patria, la mar.


"Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar."


Aclaración sobre el post anterior (22 agosto)

La frase me hizo pensar en cómo muchos "huímos" de nuestro país y descubrimos otros que, deslumbrados, nos parecen mejores... Como pequeños conejillos de indias saliendo de la madriguera sacamos nuestras orejillas, nuestros ojitos, miramos primero temerosos con el cuerpecito todavía en la madriguera. Hasta que, poco a poco, vamos venciendo ese miedo, sacamos el cuerpo de su seguro escondite, damos un pasito, otro...nos alejamos de la que durante mucho tiempo fue nuestra casa. Hasta que nos atrevemos a aventurarnos a descubrir mundo, y entonces corremos más y más lejos, volviendo la vista atrás al principio.... sin girar ni un instante la cabeza al final.
Nos sorprenden esos nuevos mundos, creemos estar (quizás verdaderamente estamos) más a gusto en ellos que en el nuestro... hasta el punto en que olvidamos nuestra primera intención (que siempre fue volver) y decidimos al contrario.... quizás nunca regresar.

La frase del post me hizo pensar que en lugar de escondernos, de huir, de "excusarnos" en lo que no nos gusta del lugar de donde venimos para no volver allí, podríamos tomar la responsabilidad de volver e importar todo aquello que creemos que debería cambiarse, por mucho que a priori pensemos que es difícil, imposible, que nunca llegaremos a conseguirlo. Pero es nuestra responsabilidad intentarlo.

He de añadir que no soy patriota. Todo lo contrario. Nunca lo he sido.
Ni nacionalista, en ningún sentido: ni unionista ni separatista. Aunque entiendo estas posturas, no me identifico con ellas.

Yo no le debo nada a un trozo de tierra, a una "patria"... Puedo deber cosas a quienes en ella encontré, a quienes me enseñaron todo mientras caminábamos de la mano sobre ella...pero no a la tierra misma. Inerte, fue sólo un suelo (a veces sin demasiado abono) sobre el que fui imprimiendo mis huellas.

Para expresar mi opinión frente a los nacionalismos, siempre me viene a la cabeza este fragmento de la "Canción del pirata" de Espronceda.

(...)

«Allá muevan feroz guerra,
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo aquí tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.


Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pecho
a mi valor.»


Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

(...)

22 de agosto de 2008

Ser español...




No soy gran aficionada al baloncesto... quizás por ello, de la semifinal de los J.J.O.O. de baloncesto de hoy, me quedo con la frase de Gasol en el anuncio final:


"Ser español ya no es una excusa

es una responsabilidad."


21 de agosto de 2008

SUPERACIÓN


Hoy es un día especial en mi vida. Creo que es la primera vez en mi vida que he batido uno de mis propios records. Y lo he hecho venciendo casi 14 años de miedo... Desde los 8 o 9 años tenía terror a hacer lo que hoy he hecho. Y no era un terror infundado, infantil ni inmaduro. Todo lo contrario, era un miedo racional y adulto, que envolvía temores que muy pocos niños han tenido que sufrir... días de hospitales, días de soledad, días de ser valiente...cuando nadie más lo es. Un niño que tiene que ser más fuerte que sus padres, un niño que no puede ser débil, que no puede derrumbarse...cuando todos a su alrededor lo hacen.
Hoy he vencido un trauma infantil que lleva años persiguiéndome. Pocos me han visto llorar...recuerdo hace 2 años cómo, sin nadie esperarlo, rompí a llorar en una aparentemente feliz tarde estival... Había un verdadero motivo oculto.


Hoy es un día feliz. Porque he superado este obstáculo de la misma manera que he superado todos cuantos han ido apareciendo a lo largo de mi vida, todos cuantos se han interpuesto en mi camino, en mi viaje por la vida hacia la consecución de mis objetivos: la fuerza de voluntad. Eterna, fuerte, arrolladora cuan un huracán. La fuerza de voluntad lo puede todo. Quizás tenía algo olvidado últimamente este concepto que me ha llevado a ser lo que hoy soy... Pero hoy lo he recuperado con uno de mis mayores logros, porque era aquel que me perseguía desde la infancia... Y me ha recordado a mí misma que puedo hacer lo que quiero... El pequeño paso de hoy (grande para la niña que aún soy) puede causalmente implicar un gran paso en mi vida futura, porque me ha ayudado a tomar una importante decisión, porque me ha hecho ver la luz en una oscuridad de encrucijadas, me ha guiado hacia la salida que sé ahora que es la que yo quería. Por opiniones externas estuve a punto de tomar una decisión que no era la mía, no incorrecta, porque "no hay right or wrong decisions", pero sí menos fidedigna a mí misma.

La niña que soy siempre quiso ir por el camino que hoy he vuelto a ver con claridad... La niña que soy siempre quiso nadar, aunque lo tuvo difícil, pues en otra vida debió de ser pez... Pero lo sacaron del mar. Luchó por volver al mar, y su fuerza de voluntad le llevó de vuelta a él, aunque después de tiempo y sacrificios, pero lo consiguió. De la misma forma conseguirá todo lo que se proponga, elegirá el camino que ella quiere seguir, aunque sea el más arduo de los que se encuentre en la encrucijada, aunque esté lleno de espinas, maleza y alimañas... Y lo atravesará con paso firme y se abrirá paso entre la despiadada maleza que la acecha, y escapará ante los atónitos ojos de las fieras salvajes que la observan pasar ocultas en los bordes del camino, esperando avalanzarse sobre ella. Como hoy, ese otro reto también lo puede llegar a superar. O por lo menos, no se amedrantará y lo intentará.

Hoy es un día feliz.

El pez ha vuelto al mar.


-------------------------------FRANÇAIS---------------


Aujourd’hui, c’est un jour spécial dans ma vie. Je crois que c’est la première fois dans ma vie où j’ai dépassé un de mes propres récords. En le faisant, j’ai vaincu presque 14 ans de peur… Depuis les 8 ou 9 ans j’étais terrifiée de même penser à faire ce que j’ai fait aujourd’hui. Et la terreur n’était pas sans raison, ce n’était pas une peur enfantine ou immature. Tout le contraire, c’était une peur raisonnée et mature, qui impliquait terreurs que très peu d’enfants ont eu à souffrir…des jours d’hôpitaux, des jours de solitude, des jours d’être courageux… quand personne d’autre ne l’est autour de toi. Un enfant qui doit être plus fort que ses parents, un enfant qui ne peux pas être faible, qui ne peut pas s’éffondrer…quand tous autour de lui le font.

Aujourd’hui j’ai surmonté un traumatisme enfantin qui me poursuivait depuis des années. Peu de gens m’ont vu pleurer… je me souviens d’un jour cela fait deux ans quand, sans que personne ne s’attendait, j’ai commencé à pleurer au milieu d’une apparemment joyeuse après-midi d’été… Il y avait une vraie raison cachée.


Aujourd’hui, c’est un jour joyeux. Parce que j’ai surmonté cet obstacle de la même façon que j’ai surmonté tous ceux qui ont apparu devant moi le long de ma vie, tous ceux qui se sont interposé au milieu de mon chemin, au milieu de mon voyage par la vie à la recherche de mes objectifs : la force de ma volonté. Éternelle, forte, implacable comme un ouragan. La force de volonté qui tout peut. Peut être j’avais un peu trop oublié dernièrement cette idée qui m’a mené à être celle que je suis. Mais aujourd’hui j’ai récupérée en ce qui est une de mes plus grandes réussites, parce que je la cherchais depuis l’enfance… Et ça m’a rappelé que je peux faire ce que je veux… Le petit exemple d’aujourd’hui (grand pour la petit fille que je suis encore) peut impliquer un grand pas dans mon avenir, parce qu’il m’a aidé à prendre une importante décision, parce qu’il m’a fait voir la lumière au milieu d’une obscurité de croisements, m’a guidée vers la sortie que, comme je me rends compte aujourd’hui, est celle que je voulais. Par des opinions extérieures j’ai été au point de prendre une décision qui n’était pas la mienne, pas incorrecte, parce que « il n’y a pas de right or wrong decisions », mais moins fidèle à moi-même.

La petite fille que je suis avait toujours voulu prendre le chemin qu’aujourd’hui a vu, à nouveau, clairement… La petite fille que je suis avait toujours voulu nager, même si ce n’était pas facile, puisque dans une autre vie elle fut sirène…Mais on la sortit de la mer. Elle lutta pour revenir à la mer, et sa force de volonté la mena de retour à elle, et après plein d’efforts et de sacrifices, elle réussit. De la même façon qu’elle réussira tout ce qu’elle se proposera, elle élira le chemin qu’elle veut poursuivre, même s’il est le plus dur des chemins du carrefour, même s’il est plein d’épines, de broussailles et d’animaux…Et elle traversera le chemin avec pas firme et s’ouvrira pas entre les mauvaises herbes qui l’attendent, et échappera devant les surpris yeux des bêtes sauvages qui l’observent passer cachées aux bords du chemin, en attendant le moment de se jeter sur elle. Comme aujourd’hui, elle peut aussi surmonter cet autre défi. Ou quand même, elle n’aura pas peur et elle essayera.


Aujourd’hui, c’est un jour joyeux.


La sirène est retournée à la mer.

11 de agosto de 2008

CRISIS DE SELDOM


A mediados de Julio regresé al "Imperio". Mi habitual aislamiento voluntario (sentenciado y condenado por algunos), esa reclusión en mi misma, en mi propio mundo (que es el que a menudo considero como único verdadero) me habían conducido a un desconocimiento abrumador de lo que, en mi ausencia, ocurría en el "Imperio". El incierto futuro del Imperio solía preocuparme, pero al abandonar este país, en cierto modo, también lo abandoné a su propio destino, o a la ausencia del mismo: a deteriorarse y estancarse sin evolucionar hacia destino alguno... No digo que el Imperio no creciera...pero lo hace quizás desproporcionadamente, deformándose sin seguir un plan lógico, derrochando su expancionismo indireccionado.


Cuando aterricé finalmente en el Imperio, una voz apocalíptica llegó a mis oidos: "¡Crisis!¡Crisis!" Desde entonces no escucho otra noticia:"estamos en crisis".


Las voces de "¡crisis!" reverberan en mi cabeza con eco de "Seldom". "¡Crisis de Seldom!" viene a mi memoria en recuerdo de "Fundación" de Asimov.


Quizás lo que necesitaba este país es una verdadera crisis, que frene su crecimiento amorfo y le haga evolucionar. ¿Es este país capaz de enfrentarse verdaderamente a la crisis, de encauzar el progreso, de evolucionar? ¿O símplemente la sobrepasará, como quien bordea cobardemente un incómodo obstáculo encontrado inesperadamente en medio de un camino recto, en lugar de innovar y emplear talento en buscar nuevas rutas?


En "Fundación" la sociedad elegida, establecida en un remoto planeta, sigue un plan preestablecido por el visionario Seldom según la ciencia de la "psicohistoria". Este plan abarca 1000 años, y conduce al planeta a un punto en el que no hay libertad de acción. El camino escogido externamente para esa sociedad aislada y lejana, se sucederá así inevitablemente según el plan trazado previamente. La sociedad se enfrenta a una seri de crisis, ante las cuales su libertad de acción ha sido análogamente limitada, de forma que sólo queda un posible camino para superarlas. Y estas crisis han sido predispuestas para acelerar y guiar la evolución hacia un "nuevo y más grande imperio". Sin las marcadas crisis, la sociedad evolucionaría lenta e inciertamente. Paradójicamente, gracias a ellas (por prejudiciales que puedan parecer en un principio) la sociedad evoluciona siguiendo una dirección razonada y estudiada, de forma clara y rápida, ensalzando el prgreso y la innovación. La crisis, cual duro empujón del destino, hace que se salten años de ciega oscuridad y falta de liderazgo: forzando situaciones límite, ante las cuales impera la supervivencia y la superación de todas las barreras y prejuicios, marcando una única escapatoria, que encauza el desviado camino hacia la senda del progreso.



El país esta en crisis...y yo pienso en las crisis de Seldom. Dudo de la capacidad actual del país de elegir el camino adecuado. Dudo que un brillante psicohistoriador haya trazado con anticipación milenaria un sabio destino como solución a ella. Dudo que ese visionario pueda encarnarse en algún líder actual... Pero quizás sí era el único punto al cual podía conducir la situación en los últimos tiempos. Y si rechazamos la existencia de un Seldom en nuestro mundo, nosotro sí tenemos libertad de acción. "Estamos condenados a ser libres"...

Espero que la vía de escape elegida para solventar la crisis no sea un mero rodeo para volver al mismo sendero sin destino, sino que, en esta encrucijada, un inesperado y salvador arranque de valor nos lleve a un camino esperanzador, venciendo el miedo a que éste sea totalmente divergente...






3 de agosto de 2008

Deseos


"Después no es que la vida vaya como tú te la imaginas. Sigue su camino. Y tú el tuyo. Y no son el mismo camino. Es así...

No es que quisiera ser feliz, eso no. Quería... salvarme.

(...) Pero comprendí demasiado tarde por qué lado había que ir: por el lado de los deseos. Uno espera que sean otras cosas las que salvan a la gente: el deber, la honestidad, ser buenos, ser justos. No, los deseos son los que nos salvan. Son lo único verdadero. Si estás con ellos, te salvarás.

Pero lo comprendí demasiado tarde. Si a la vida le das tiempo, muestra extraños recovecos, inexorables: y adviertes que, llegado ese momento no puedes desear nada sin hacerte daño. Y ahí se desbarata todo, no hay manera de escapar, cuanto más te revuelves, más se enmaraña la red; cuanto más te rebelas, más te hieres. No se puede salir.

Cuando ya era demasiado tarde, yo empecé a desear. Con todas mis fuerzas. Me hice mucho daño, como tú no puedes siquiera imaginar."


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Una mujer bellísima reflexiona sobre los deseos paseando al borde del mar...


Alessandro Baricco, "Océano mar".






29 de julio de 2008

Algo que leí en el salón de una casa...


If you find a person in your life
That understands you completely
That shares your ideas
And that believes in everything you do,
You will always look
Forward to the night
Because you will never be lonely.



Susan Polis Schutz

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And if you find that person, and look forward to the night... cause you enjoy forcing loneliness??

Viajes(IV) MI PRIMERA FANTA DE NARANJA


No me gusta la Fanta, ni la coca-cola. Nunca las he tomado. Desde pequeña, yo era la niña que bebía zumo (un clásico: de melocotón primero, de piña al crecer). Ahora, soy la chica del Nestea cuando todos beben coca-cola.

Hoy tomo mi primera Fanta de naranja.
Tengo 2 horas por delante, esperando (siempre sola) en una estación.
Valencia, mediodía. Debo refugiarme del implacable sol.
Me siento en la cafetería
Pido Fanta de Naranja.
Cuestión de economía.

Me siento entre esa recién conocida Fanta, y mi libro. Extrañamente, no leo: canto. Suena música de hace dos, tres, cuatro veranos. La de este verano, no la conozco. Algunas de aquellas canciones parecen despertar un automatismo en mí: mis cuerdas vocales parecen recordarlas. No sé bien cómo ni por qué. Música…en español. Estoy en España
Y canto en voz medio-alta, sola, en la cafetería de una desconocida estación.

Sólo me acompaña, cual fiel vieja amiga, alguien a quien conocía hoy.
Frente a mí, mi compañera de espera, hasta hoy menospreciada, hoy amiga verdadera.

Mi primera Fanta de naranja.


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Moraleja: Nunca hay que despreciar a nadie, nunca se sabe quién estará a tu lado en los malos momentos, cuando estés solo y necesites a alguien. Quizás quien menos esperas.




Viajes (III) ESPERAS


Esperar 2 horas en una estación, esperar 2 horas deambulando por una conocida o desconocida ciudad, esperar 2 horas sentada en un puerto, esperar 2 horas viendo cómo despegan aviones que no son el mío… arrastrando maletas, bolsos y mochilas.

No me importan esos transbordos, esas esperas.
Porque llevo un libro en la mochila. Es mi escudo.

Nada puede molestarme, nada puede hacerme daño.

Dadme un libro…y recorro el mundo.

Un escudo en la mochila.
Llevo un libro en la mochila.


Viajes (II) CUADERNO




Estoy viajando sin mi cuaderno. Por eso, escribo en una hoja, arrugada, venida de la nada. Sacrilegio. Nunca más.

¿Qué soy yo sin mi infantil cuaderno escolar de tapas rojas?
Nada soy.
Un pintor sin pincel, un pianista si piano, un cantante sin voz.

Un alma errante, más errante sin él.

Nunca volveré a viajar sin mi cuaderno…

(Nos necesitamos. Mi tormento se vacía en sus páginas, que viven de mis ensueños)

De tapas rojas.

La inspiración llega sin avisar. En momentos como éste. Bajo un sol de plomo, arrastrando una maleta, cargando con una mochila. Sol imprevisto, sol de mí olvidado.
Cubro mi cabeza con un pañuelo. Mis rubios cabellos escapan de su prisión, se rebelan, me delatan. Me escondo del sol bajo ese pañuelo.

Y allí, sol abrasador sobre mi cabeza (miento, sobre mi pañuelo, “rebeldes mechones rubios escapando su prisión”), una llamada interrumpe mi ensueño.

Y allí, se decide en un instante mi futuro inmediato.

Sin tan siquiera llevar encima mi cuaderno…
De tapas rojas.

28 de julio de 2008

Viajes (I) TARRAGONA



Un sol que hiere, que abofetea con la ira retenida de milenios enjaulados a quienes osan desafiar su poder, paseando sin temerlo, desafío intrépido, bajo su magnífico poder. Poder en su cúspide, mediodía, acabando julio. Un paseo marítimo enmarcado en puerto donde el sol desahoga frustraciones pasadas. Una playa sin sombra- una ciudad sin sombra-.


Inspiración “cumba”: Me siento en un borde, sola. Espero un tren, que me lleve lejos de mis pensamientos. Contemplo el mar…


El mar…
Unos chicos pasan, me dicen “hello”. Sí, yo no soy de aquí. Soy de muy lejos… No soy de aquí, ni de ningún otro sitio. No soy de nadie. Mercenario sin patria. Viajero que no recuerda la estación de partida, pero que persigue el espejismo de una llegada – y eventualmente el espejismo de alguien que estará esperando recoger sus maletas en esa estación imaginada: una fantasía…-.


El mar…
Viajando sola, intentando huir de ese enemigo cruel que me persigue avanzando a pasos implacables, sin dudarlo me sigue por más que yo corra, vuele, huya delante…mis recuerdos, mis pensamientos. Intentando huir de allí de donde vengo. De un lugar que dejé miles de kilómetros detrás y aún, incansable, me persigue, y yo, corro…más lejos. Cojo trenes, uno tras otro, siempre sola, siempre huyendo.

Mientras tanto contemplo (al fin) el mar.
Sus olas se rompen contra la playa. Mi corazón se rompe en el infinito. Incluso el mar termina, con un final trágico, pero finito. Mis penas, sin embargo, no terminan…sino en el absurdo del infinito.


Frente a mí, el mar.
Detrás de mí, los trenes corren veloces.
Pronto dejaré esta visión: guiaré mi cuerpo, cambiaré mi rumbo. La huida está unos metros, sólo unos metros detrás de mí.

Siempre sola.
Espero.
Contemplo el mar.

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En el momento de publicar este post, estoy leyendo “Océano mar”, de Baricco. No sé si existen las casualidades, pero aseguro que este escrito lo escribí ANTES de comenzar la lectura de ese libro… “Océano mar”…recomendado para corazones románticos, para corazones músicos. No sabría decir si es prosa o poesía, si es literatura o si es música, pues ese libro parece no estar “escrito” sino “compuesto” como un compositor compone un tema con variaciones… Un libro para almas melancólicas, para almas depresivas. Como sus protagonistas….mi alma podría haber sido quizás una de sus protagonistas…la cura, ya la intuía. Quizás por ello hacía muchos tiempo que corría hacia ella. Y llegué a ella…

Pues mientras espero contemplo (al fin) el mar.




(Repito, todo escrito antes de “Océano mar”… 22 de Julio de 2008)

18 de junio de 2008

DISTANCIA



La distancia no son 1000 km si sé que estoy en tus pensamientos... porque entonces, cojo un avión y vuelo y los supero.

La distancia es estar a 100 metros y no saber qué has hecho hoy....
y que tú no sepas cómo me siento, o peor aún, que ni siquiera quieras saberlo.

11 de junio de 2008

Desolación



El tiempo de los elfos ha pasado.

(Metáfora de una vida)

30 de mayo de 2008

Miedo? (III)

Hoy siento que empiezo a perder el miedo, que me ha acompañado durante tanto tiempo....
Pierdo cada día un poco más el miedo....
Porque estoy aprendiendo a vencerlo. Porque he empezado a perder ese miedo...
A reir con más fuerza. A gritar más alto.
A reconocer que sufro, a llorar.
Pierdo el miedo a descubrirme, a amra, a ser amado. A ser rechazado...
Miedo al ridículo, a la vergüenza.
Miedo a que sepan que nunca fui en verdad así, que siempre fui una farsa.
Pierdo el miedo a ser de verdad yo.
Y río con más fuerza, y grito más alto.
Y caigo mucho, muchísimo más bajo...
Pierdo el miedo a beberme la vida, a llorar alegrías.
Pierdo el miedo a hablar demasiado.
O demasiado poco. A callar. A estar ausente.
A reconocer mil cosas: que hice aquello, que no lo hice...
Pierdo el miedo a estar sola, o quizás ese no lo tenía....pues pierdo el miedo a estar acompañada.
Y río con más fuerza, y grito más alto.
Y sobre todo, caigo mucho, muchísimo más bajo.
Y qué importa!! Qué importa....

Pierdo el miedo a ser feliz.

Empiezo, sólo empiezo....

28 de abril de 2008

¿Ya somos mayores?




Acabo de ver una foto. En ella aparecen 7 jóvenes, apostaría a que está tomada en Port Avecntura. 7 jóvenes que han ido a pasar un día de diversión, de cohesión, de regreso a la infancia.... La morenita del centro es Sam.



Y Sam es en realidad la profesora de los otros 6 personajes de la foto...



Viendo sus caras, observando sus sonrisas pícaras y sus ojos ilusionados, nadie apreciaría la diferencia, en verdad abismal, entre la vida de ella y la de los que la acompañan en la foto.



Y Sam, ya tiene su trabajo, se acaba de comprar un piso, y sus preocupaciones nada tienen que ver con las de sus alumnos de secundaria...



Cuando somos pequeños siempre nos preguntan qué queremos ser "cuando seamos mayores".... Ahora me pregunto ¿es hoy ese "cuando seamos mayores"?¿Sam, ya somos mayores? ¿Tú y yo?



Yo sé que aún no soy nada, que sigo sin saber qué quiero ser cuando sea todavía más mayor...que aún no soy nada, no soy nada...





Pero sí, Sam, ya eres mayor. Y yo quizás más de lo que tal vez querría, y siento que hasta los años parecen empezar a pesar, porque noto que lo vivido hasta ahora me ha hecho ser como soy hoy...Y quizás sea muy joven todavía...¡pero cuánto he vivido!¡cuánto!



¿Y es hoy ese "cuando seamos mayores"? Pues en momentos como estos veo que soy mayor... pero siento que todavía quiero ser más mayor, porque aún sigo soñando en el qué seré cuando crezca.



Porque hoy soy mayor, pero no soy nada. Soy sólo un proyecto, un estado de evolución...

Sin embargo, a diferencia de hace no demasiado tiempo, no me preocupa tanto el "qué seré", no vivo en un eterno futuro soñado. Me preocupa el "qué soy".

Y es que hoy ya no digo "de la vida me acuerdo, ¿pero dónde está?"

Y es que hoy ya no concibo mi vida como un trampolín hacia el futuro.



Quizás es porque ya he llegado a ese "cuando sea mayor", que simplemente, intento (y espero por fin conseguirlo, por primera vez en mi vida) vivir hoy.



Pero por otro lado, aún pueden preguntarme:

"¿Y tú, qué quieres ser cuando seas todavía más mayor?"


27 de marzo de 2008

Miedo (2)

MIEDO. M-CLAN

Para empezar
diré que es el final
no es un final feliz
tan sólo es un final
pero parece ser que ya no hay vuelta atrás.

Sólo te di
diamantes de carbón
rompí tu mundo en dos
rompí tu corazón
y ahora tu mundo está burlándose de mi.

Miedo
de volver a los infiernos
miedo a que me tengas miedo
a tenerte que olvidar

Miedo
de quererte sin quererlo
de encontrarte de repente
de no verte nunca más.

Oigo tu voz
siempre antes de dormir
me acuesto junto a ti
y aunque no estás aquí
en esta oscuridad la claridad eres tú.

Miedo
de volver a los infiernos
miedo a que me tengas miedo
a tenerte que olvidar

Miedo
de quererte sin quererlo
de encontrarte de repente
de no verte nunca más.

Ya se que es el final
no habrá segunda parte.

Y no sé cómo hacer para borrarte.

Para empezar
diré que es el final.

Miedo
de volver a los infiernos
miedo a que me tengas miedo
a tenerte que olvidar

Miedo
de quererte sin quererlo
de encontrarte de repente
de no verte nunca más.

y aquí en el infierno
oigo tu voz.

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No soy especialmente fan de M-Clan, ni conozco muchas de sus canciones....hace días que no oigo ningún tipo de música española, así que no sé de dónde ha venido..... sino del interior de mí misma, de una extraña y seguro que no casual reminiscencia de letras antaño escuchadas.... Esta canción apareció de repente en mi mente hace unos días, y no deja de resonar en mi cabeza, como una banda sonora que me acompaña sin quererlo. ¿Casual? ¿Rebelión del subconsciente?
Todo en mi vida parecen principios y no finales, en estos momentos.... pero quizás eso da todavía más miedo.

25 de marzo de 2008

Miedo



"El padre o la madre y el hijo pueden mirarse durante largo rato a los ojos; esta acción sería completamente excepcional a la edad adulta, cuando una mirada mutua de más de diez segundos no puede significar más que dos cosas: que las dos personas van a batirse...
o a hacer el amor"

"La vida en común", Tzvetan Todorov.


¿Por qué tenemos tanto miedo?

Miedo a mirarnos a los ojos...
porque tenemos miedo a descubrirnos ante los demás, porque tenemos miedo a descubrirnos a nosotros mismos: que en verdad no somos tan fuertes, que quizás sí necesitamos a alguien, que quizás no nos bastamos solos...

Miedo a enamorarse, pues enamorarse es volverse débil.

Y despreciamos la debilidad.

Miedo... a ser débiles.

14 de marzo de 2008

Llorar palabras



-¿Qué pasará ahora cuando necesite llorar?

Mi corazón no sabe llorar en francés.
Mi filosofía no se escribe en otros idiomas.
Mi literatura, mis citas, mis libros... están en el idioma en que se me transmitieron.
Mis lágrimas son auténticas en su estado original.

Mi alma ya está sintiendo la soledad, la soledad de no poder llorar palabras...

24 de febrero de 2008

Girando el timón



No sé qué busco en la vida, sólo sé que busco algo, y que no lo encuentro.

Hace tiempo que me doy cuenta de que mi problema puede ser que nunca lo encontraré. Mi insaciable ambición me lleva a resistirme a aceptar que la vida es esto, que no hay nada más. Nunca me he rendido ante nada. No quisiera rendirme ante la vida, ante todo. Pero quizás me equivoco, quizás debería resignarme, dejar de buscar...Pero no puedo.


Durante muchos años he buscado gente. No personas cualesquiera, sino esos seres maravillosos, infinitamente interesantes que hacen que cuando los conoces el mundo se pare y algo dentro de tí grite "Eureka!"...

Cuando los encuentro, siento que los estrujo, intentando empaparme de ellos, absorviendo cual esponja cuanto de ellos emana...Les admiro tanto, que ansío saber todo lo que ellos saben, y me empleo de lleno en saciarme de ellos, conviriéndome en una vampiresa que en lugar de su sangre, chupara su cultura, sus pensamientos, y en el fondo, sus almas... A veces siento que les saco todo cuanto tienen, que les vacío por dentro... Me bebo sus palabras, y quiero enjuagar hasta la más amarga de sus lágrimas. Escucho sus silencios, lloro sus risas. Pienso en ellos aún sabiendo que ellos no se acuerdan de mi existencia. Adopto sus gustos: leo sus libros, escucho su música, me informo sobre aquello que les interesa, veo sus películas, me aficiono a sus series favoritas, aprendo sus juegos...con la esperanza de jugar algún día con ellos.

Cuando encuentro esa persona especial, me interesa todo sobre ella: quiero que me aporte todo, quiero succionar sus intereses en la vida, quiero en definitiva, conocerle... hasta conocerle más de lo que probablemente me conozco a mí misma.


Me he dado cuenta de que mi comportamiento es totalmente inusual hoy en día.

A nadie parece interesarle conocer de verdad a otra persona. Ni siquiera a los que nos rodean, a los que están a nuestro lado cada día, ni siquiera a los que están lejos, ni a nuestros "amigos", ni a nuestra familia.

A nadie parece interesarle conocerme.


Ahora doy un giro al timón.

He tenido la suerte de conocer grandes personas en mi vida. A todos ellos, les debo algo de lo que hoy soy. A muchos les debo libros, y ésa es una de mis más grandes deudas... Esas recomendaciones, esas lecturas que me han llenado tanto, no pueden pagarse sino con la misma moneda: las palabras. A todos, les he robado. Les he robado ideas, frases, amores, gustos, promesas... Les he robado sin piedad, hasta considerar propias algunas de esas pertenencias ajenas. Me han aportado todo, porque yo he adoptado todo, porque mi corazón era receptor, porque mi alma les recibía con los brazos abiertos.


Ahora, doy un giro al timón.

Ya no quiero recibir, quiero dar.

No quiero seguir buscando quien me pueda aportar algo, quiero que a alguien le interese lo que yo pueda aportar. Quizás no es mucho, pero precísamente ahí esta el milagro: quiero encontrar a quien mi pequeñez le baste, a quien mis menudencias le interesen...Quiero que me chupen la sangre, aunque no sea ni azul ni dulce... No quiero ser vampiresa, quiero ser víctima...

Ahora tengo un tesoro robado, robado a todos aquellos que pasaron por mi vida. Sólo espero que a alguien le atraiga este tesoro, hecho de pequeños retazos tomados de aquí y de allá, pero que el tiempo ha hecho ya totalmente mío. Pues ahora ésa soy yo...

Soy un tesoro escondido.

Y quiero que me busquen, que me descubran, que me roben...


Doy un giro al timón.

Ya no sólo busco gente interesante, sino aquellos a quienes yo les pueda interesar.




21 de febrero de 2008

Mesa para uno


Hace unos días, fui al cine.

La inevitable pregunta inmediata es: “¿Con quién fuiste?”
-“Sola”-respondo yo.
-“¡Venga ya, dinos con quién!”

Y probablemente, aunque continuara insistiendo en haber ido sola al cine, no sólo no me hubieran creído, sino que hubieran imaginado alguna morbosa historia por la cual la identidad de mi misterioso acompañante tuviera que permanecer oculta.

La verdad, es que fui sola al cine.
Aquella tarde, la había pasado en el gimnasio. Y había una película francesa en versión original que me interesaba ver, “Tu vas rire, mais je te quitte”. La idea era ir con una amiga. Poco antes de la hora en que debía comenzar la película, mi posible acompañante me confirmó que, por motivos verdaderamente justificados, finalmente no podría venir. Allí estaba yo, tras mis sesiones de “body-combat”, pero con ganas de que no acabara el día…y me dí cuenta de que a mí, me apetecía ir al cine. Y punto. Casi no quedaba tiempo, era cierto…y tras la sesión de gimnasio decidí que, un poco más de deporte, no me mataría. A menudo bromeo diciendo que yo no conozco el cansancio ni siento el dolor… Quizás sea cierto. Con la mochila del gimnasio al hombro, el anorak bien abrochado y dos coletas mal hechas para intentar quitarme de la cara mientras hacía “combat” ese flequillo rebelde que unas tijeras salvajes han dejado enmarcando mi cara… recorrí corriendo media Diagonal, sorteando el flujo humano de apacibles viandantes, que a menudo miraban no sin asombro ese extraño personaje de cara colorada, coletas alocadas y mochilón de apariencia incómoda que pasaba fugazmente antes sus atónitas miradas. Ya sin aliento, llegué al cine. Y llegué a tiempo.
El cine, un acierto, pues la sesión estaba organizada por el Institut francés de Barcelona, con presencia del guionista de la película, presentación de la misma y turno de preguntas….para practicar el idioma, “chapeau!”.

Nunca antes había ido sola al cine.
Dudo que mucha gente lo haya hecho.

Parece que tenemos miedo a nuestra propia compañía. Nuestra sociedad está acostumbrándonos, casi imponiéndonos una absurda cultura de masas.

Una persona sentada sola antes una taza de café en una cafetería, es capaz de despertar en nosotros una compasión que las más crudas imágenes televisivas de guerras, hambre, malos tratos, mortandad infantil o enfermedades no logran ni tan siquiera arañar…
No es irónico, es un hecho espeluznante.

Quizás esa persona está voluntariamente sola.
Quizás sumergirse en su propio interior le aporta más que rodearse de desconocidos conocidos.
Quizás está dialogando consigo mismo.
Quizás disfruta de su soledad.

Pues la soledad buscada es muy grata.

Pero sólo si es voluntariamente buscada; la soledad impuesta, ésa es tan poderosamente dañina que sería capaz de rayar un corazón hecho con la dureza del mismísimo diamante…
Es abismal la diferencia entre estar verdaderamente solo, y forzar la soledad... La desolación que desgarra por dentro hasta matarte de dolor de la primera, y el placer morboso de la segunda sólo pueden ser comprendidos por quienes, debido a las vicisitudes de la vida, han padecido esa soledad no deseada que hiela el alma...y han sido lo suficientemente osados para desafiar a la todopoderosa sociedad tentando y saboreando el regusto agridulce de la soledad buscada...

Hay muchas situaciones que son auténticos tabúes de la soledad. Muchas actividades, por alguna absurda razón, está socialmente mal visto que las desarrollemos solos, bajo pena de despertar bien sean las burlas, bien sea la lástima (y no sé qué es peor) de nuestros contemporáneos.
Hoy me doy cuenta de que esa parte de “femme fatal” que hay en mí se enorgullece, con perversa satisfacción de haber realizado muchas de ellas…

He viajado a un país extranjero sola. He hecho turismo en una ciudad desconocida sola. He ido al cine sola. He desayunado sola en una cafetería, y también, otra tarde, me he sentado plácidamente a disfrutar de un café en soledad. He ido innumerables veces al médico sola (nunca he logrado comprender el motivo de que esto cause asombro, ni el porqué de las insistentes “ofertas” de amigas para acompañarme, pues es que yo, sé ir solita al médico, gracias…). Me he sentado en un banco de un parque. He ido a la playa. He tomado el sol en una hamaca. He ido a correr por el paseo marítimo. He ido a una Iglesia. Me he sentado en otro parque, bajo una sombra en verano, a leer un libro. He deambulado por una ciudad que no era la mía, empujando una maleta, sin tener donde refugiarme del aplastante calor un día entero. He comido, he cenado, en el comedor de un Colegio Mayor, de una residencia de estudiantes. He ido a un concierto…

Porque cuando realmente sientes que quieres hacer algo, parece absurdo tener que seguir el arduo proceso de encontrar a alguien que quiera acompañarte.

No niego que a menudo esa compañía haría que la experiencia a vivir fuera infinitamente más preciosa. Pero la tarea de buscar, encontrar, convencer a alguien, a menudo casi coaccionarle para que te “regale” su compañía puede acabar no dando los frutos que desearías.

Y yo quiero ir al cine.
Y entonces, voy.
Y voy felizmente sola.

17 de febrero de 2008

Estrellas fugaces




Hay personas que pasan como estrellas fugaces por nuestras vidas...

Son hermosas, deslumbrántemente bellas, nos hechiza su presencia...

Llegan rápidamente, y se van.


Es imposible enjaular una estrella fugaz. Egoístamente quisiéramos conservarlas para siempre, quisiéramos hacerlas nuestras, que siempre estuvieran a nuestro lado. Sucumbimos antes ellas, y desearíamos poder meterlas en un botecito de cristal, que se convertiría en fuente inagotable de cálida luz, y así, cuando quisiéramos, podríamos mirar hipnotizados...nuestra estrella.


Pero las estrellas, al verse enjauladas, perderían su brillo, desaparecería su luminosa estela, moriría su hipnótica presencia.


No podemos enjaular una estrella.

Sin embargo, es curioso cómo, sin enjaularla, sin obligarla a quedarse encadenada a nuestro lado, podemos no perderla.

Del mismo modo que una vez pasó, veloz, a nuestro lado, si estamos atentos a su brillante estela, volverá algún día a pasar por nuesro lado. Y entonces quizás ocurra el más maravilloso de los milagros que pudieras pedirle a esa estrella: que fuera como si nunca se hubiera ido, que la confianza, permaneciera.


Siempre he maldito esa curiosa costumbre de la vida por la cual algunos caminos se entrecruzan como si de signos del destino se tratara. Pero he de reconocer que, en ocasiones, no debería maldecirlo, sino agradecerlo con todas mis fuerzas.


Por alguna razón, o quizás sin razón alguna, en mi camino se han ido cruzando personas.

Muchas de ellas, han desaparecido, y sé que nunca volverán... o si lo hacen, serán para mí auténticos desconocidos. Y puede parecer duro, pero no lamento para nada su pérdida.

Otras, son de esas personas que cuando las conoces te das inmediatamente cuenta de que ocultan algo y quieres saber qué es. Es como un sexto sentido, algo se despierta en tu interior, y empieza a vibrar armónicamente al mismo ritmo que su homónimo en la otra persona. Pocas veces ocurre, pero es maravilloso: el sentimiento de querer conocer a ese otro ser; sentir que te interesa verdaderamente lo que te pueda aportar, saber que quieres escucharle, que quieres compartir un tiempo de tu vida con ella... y que no es un sentimiento asimétrico, sino que a esa persona también le interesan tus vivencias, tus pensamientos, que recoge tus palabras, que las guarda en su interior... Es como descubrir una estrella. Entonces piensas: a ésta, no quiero perderla.


Las estrellas, son fugaces, y continúan su veloz recorrido por el desconocido y perverso cosmos. No puedes retenerlas.

No debes.

No es necesario.

Esa estrella puede seguir su camino totalmente independiente al tuyo. Ni siquiera necesitas volver a verla para no olvidar su belleza. Es increíble cómo el contacto puede ser innecesario... Porque aquel sentimiento inexplicable que un día nos unió, no es algo físico, no es de este mundo. Y como tal, no muere por la separación en términos de nuestro mundo. Aquella armonía continúa por alguna metafïsica razón vibrando...


Y algún día, los caminos de esas veloces estrellas, se volverán a cruzar...

Y será un instante, pero parecerá que nunca se separaron.

O quizás serán horas, meses, años... Pues ya el espacio y el tiempo carecen de sentido.


Y las preciosas estelas de purpurina de nuestras vidas se cruzarán en algún punto, se alejarán en muchos, y tejerán un hermoso tapiz dorado recortado contra el negro infinito de la vida.

Estarán muchas más veces separadas que unidas...


Nuestras estelas, son de purpurina dorada.


Los nodos en que se unen, son de oro.

8 de febrero de 2008

¿Cómo subes tú las escaleras?



Me he dado cuenta de por qué no soy como las demás: es, por las escaleras.


Cuarto piso con entresuelo.
Abro el portal. A la izquierda el ascensor, a la derecha, las escaleras.
Un insignificante rectándulo luminoso me llama, incitándome a pulsarlo, intenta dominarme, me atrae su reclamo...
No llamo el asecensor. Subo las escaleras.


Cuarto piso con entresuelo.
Abro el portal. A la izquierda el ascensor, a la derecha, las escaleras.
El rectángulo luminoso indica esta vez, que el ascensor esta bajando. Puedo esperarlo; son sólo unos instantes y las puertas de la comodidad se abrirán ante mí...
No lo espero. Subo las escaleras. Desde el entresuelo oigo cómo, sólo unos metros más abajo, ha llegado el ascensor: la pereza inunda el rellano.


Cuarto piso con entresuelo.
Abro el portal. A la izquierda el ascensor, a la derecha las escaleras.
La tentación aumenta: el asecensor está ahí, en el bajo, esperándome, como si supiera que yo iba a entrar en aquel preciso instante, dispuesto a apostar más fuerte: quiere dominarme, quiere ganar esta vez nuestra particular guerra.... Veo su luz, a través del translúcido cristal su interior me reclama. Decido...
Le doy la espalda, vuelvo la vista. Subo las escaleras.

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Voy en el metro, hora punta.
Llegamos a nuestro destino. Se abren las pueras. Como el resto de la masa de viajeros, salgo del vagón y me dirijo a la salida.
A la izquierda, las escaleras mecánicas. El frente de esa onda que es la masa que se propaga hacia el exterior del metro está ya subiéndolas.
Nado a contracorriente, me escabullo de entre la masa. Me dirijo hacia el otro lado: Subo andando las escaleras.


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Definitivamente, es por las escaleras.

27 de enero de 2008

Mi propio jardín




"Así que uno planta su propio jardín

y decora su propia alma,

en lugar de esperar que alguien le traiga flores."


Hace ya un tiempo que cada vez que escribo una entrada en el blog, no puedo evitar pensar en este fragmento del famoso "Y uno aprende" de Borges, al que tantas veces hemos recurrido. Esta idea me acompaña, y ha llegado a convertirse en uno de los pilares de mi pensamiento.

Como ya expliqué en mi "Declaración de intenciones", no busco público cuando escribo en el blog. Quizás por eso sois muy pocos los que conocéis su existencia. Tampoco pido comentarios, nunca lo he hecho, y no lo haré. Sin embargo, hoy quiero agradecer a todos los que alguna vez han escrito, libremente, voluntariamente, porque les ha salido del corazón. Gracias a ese reducido número de personas especiales que sois mis joyas más preciosas y sé que aunque pocas veces escribís, me leéis. Gracias a esos que, sin apenas conocerme, me sorprenden cada vez que encuentro el rastro de su paso por mi blog, porque los siento como los más auténticos de los comentarios, puesto que no esperan absolutamente nada a cambio, pues provienen de personas a las que quizás nunca volveré a ver... Y por último, están los anónimos... cobardes anónimos, enigmáticos anónimos... que transtornan mi razón, que intrigan mi corazón.


"Pompas de jabón" es mi jardín.

Me gusta cultivarlo, me gusta que sea sólo mío. Soy yo quien seguro más lo frecuenta. Acostumbro a pasear por este jardín privado, lejos del mundanal ruido, contemplando el pasado, soñando el futuro... De vez en cuando, planto una nueva flor, que puede crecer y llegar a ser la más bella del jardín, y perfumarlo con su embriagadora esencia...si alguien la riega. Paseando solitaria por mi jardín me dejo inundar por el aroma de estas flores que con mis propias manos cultivo, sin prisas, disfrutando de la utopía de mi mundo. Aquí abro mi mente como quien abre una pajarera, y dejo que mis pensamientos vuelen libres, cual blancas palomas, y vayan a donde quieran... al cielo ...al infierno. Porque aquí soy libre de ser tan buena o tan mala como quiera...

A veces, doy la llave de este jardín a alguien, le ofrezco mi mano...y si quiere, le invito a pasear entre las flores, a mi lado...
Plantar mi propio jardín puede parecer egoísta, incluso antisocial. Yo no lo creo así. Porque si consigo hacer crecer en él flores suficientemente bellas, un día podré cortarlas y entregarlas a alguien especial. Será como si me desprendiera de un trocito de mi alma, pero si el receptor del regalo lo acoge con ilusión, habrá merecido la pena cultivarlo durante años, hasta que alcance su esplendor, y entonces regalarlo.


El abono de este jardín son sin duda, las conversaciones. Esas conversaciones que lo son todo; que crean un vínculo mágico entre sus interlocutores. El abono también son las ideas compartidas, los escritos de otros blogs, las lecturas, las citas, las palabras...



Nunca nadie me ha regalado flores.


Por eso, me gusta trabajar mi jardín, y verlo crecer cada día.

Porque en este otro mundo sí me habéis regalado flores.


25 de enero de 2008

Y eso a tí, ¿quién te lo prometió?



Todos hemos aprendido, o nos hemos visto obligados a aceptar, muchas veces a fuerza de los golpes de la vida, la famosa sentencia: "las palabras, se las lleva el viento".

En muchas, demasiadas ocasiones, es totalmente cierto.


Creo firmemente que uno debe decir lo que siente en cada momento, ya pueda resultar doloroso, o por el contrario deleitoso para su interlocutor. Sin embargo, no se debe hablar a la ligera... Muchos pecan de no decir nunca lo que sienten... otros de ser demasiado ligeros en palabras. Existen corazones crédulos que pueden llegar a confiar ciegamente en que las palabras, son siempre auténticas y sinceras. En que las palabras son mucho más que eso, en que son promesas. Cuando finalmente confío en alguien, lo hago con tanta fuerza, que mi sinceridad puede resultar demasiado directa. Quizás por eso, por mi propio bien, son pocos en quienes de verdad confío... Pero en cualquier caso, sea un comentario banal o transcendental, intento no decir nunca nada que no pienso realmente, que no siento como verdad absoluta en ese instante. Por ello, apelo a los demás a que hagan lo mismo, a que la abundante palabrería vacía totalmente de sinceridad, la guarden, y no confundan a quienes sólo dicen lo que realmente sienten, que seguro asumirán que su interlocutor está haciendo lo mismo.


Por un lado, es autodestructivo vivir acorazados. Por otro lado, entiendo que muchas de esas promesas, declaraciones, profusiones de amor u odio...vienen marcadas por unas determinadas circunstancias, y que es en el marco de esas circunstancias donde deben ser consideradas y pueden ser comprendidas.... que sacadas de ese marco, carecen de sentido, y se disuelven en la nada, pues no pueden vivir sino en ese contexto, nacido de dos, en que fueron un día creadas. Por ello, todos desconfiamos un poco de las palabras. Porque para muchos son eso, sólo palabras, aunque he de confesar que cuando salen de mis labios nunca son únicamente eso, sino que son auténticos trocitos de mi corazón, de ese corazón mío que tanto miedo me da, que tanto guardo y paradójicamente tanto entrego, que regalo a quien, con su atenta escucha, quiere acogerlos...


En general, cuando nos prometen eternidad con palabras.... pocos confían demasiado en el peso de esas promesas.

Por ello, creo que las más dolorosas de las promesas incumplidas son aquellas que nunca nadie nos hizo, sino que nosotros solos asumimos. Porque creímos que si nunca se hicieron, si nunca se pronunciaron, no fue porque ese vínculo no se estuviera creando, sino porque precísamente ese lazo se estaba forjando con una fuerza mucho mayor de la que las palabras podían soldar: con la fuerza del alma, de las almas que creen encontrarse y unirse más allá de lo perceptible, más allá del mero sonido de una voz...con la fuerza del "sobran las palabras"...

Sin duda,son estas promesas asumidas las que más duelen al ser quebrantadas.
Y pienso en mi, en mis espectativas, en mis frecuentes decepciones...



¿Quién me prometió que siempre estaría allí, que aunque por las circunstancias de la vida dejáramos de vernos 6 horas al día, de sentarnos codo con codo, de respirar el mismo aire... de mí nunca se olvidaría? ¿Quién que siempre tendría tiempo para mí, para mis charlas, para mi dialéctica, quién que siempre me escucharía?
Nadie lo hizo, sólo yo, que lo asumía. Creí que no importaría a quién conoceríamos en el futuro, quién o qué se cruzaría en nuestro camino. Creí que la profundidad de esta o aquella relación tocaba algo más que el superficie, que era muchísimo más que el mero contacto diario, que estaba arraigada en las entrañas, que no era sólo la falsedad de una costra que se arañaba...
Yo creí. Nadie más. La vieja idea del "no hay nadie insustituible" entró a jugar sus cartas en la partida... pues hubo quien me sustituyó en esa superficie, alguien que se podía tocar, que se podía acariciar, que se podía palpar...día a día. Y otras personas se cruzaron en el camino, y otras circunstancias, y otras vidas...
Y la superficie ganó la batalla, y acaparó el todo. Y el todo se convirtió en superficie. Y la apariencia ganó la guerra.




¿Quién me prometió que los secretos compartidos siempre nos unirían? ¿Quién que el hecho de ver, sentir sus lágrimas e intentar secarlas transformándolas en mías crearía una unión entre nosotros que nunca se disolvería? Abrí mi corazón, y a mí también me lo abrieron. Escuché lo que ese corazón ajeno me contaba, le oí llorar, le escuché gritar... y eran dos corazones que al unísono cantaban... Pensé que un vínculo así, quedaría de una forma u otra, para siempre.... Quizás no con tanta intensidad, quizás sin esa viveza que de tan viva, quemaba como el fuego... pero sí que siempre permanecería un resplandor de la llama que fue...



¿Quién me prometió que, al verme, correría a saludarme? ¿Que todo sería como antes, que la confianza permanecería, que aunque no nos viéramos por mucho tiempo, al encontrarnos, la atmósfera no se enrarecería? Pero comprobé que hay ambientes que se enrarecen cuando dos sombras de un mismo recuerdo están demasiado cerca. Y ese pasado fue tan distitnto al presente, que hace que se abra una brecha infranqueable entre los dos, y al sentir esa atmósfera, empieza a emanar de mi interior el devastador sentimiento de la decepción, que enmudece mis palabras, que ensordece mis oidos, que endurece mi corazón... y la brecha crece y crece, imparable, entre los dos.
Pensé que muchas cosas podrían faltarme: el ánimo, el mismo aliento... pero nunca la palabra de aquella persona que fue especial. Y un buen día, sin ni siquiera esperarlo, te encuentras con una de esas personas con quienes lloraste la Historia de una vida... Y entonces te preguntas: ¿en qué momento pasaste de contármelo todo, a no hablarme? ¿En qué momento, de entregarme tu corazón, a no saludarme al verme?
Nada entiendes.
Nada entiendo.



¿Quién me prometió que su amistad estaba por encima de lo cotidiano, por encima del "quién compra hoy el aceite" o el "a quién le toca fregar el baño"? A veces te das cuenta de que sólo tú creías en aquella amistad, que sobrevalorabas a aquellos que considerabas tus amigos, que esperabas unos determinados comportamientos... que una vez más no llegaron, pero que nadie te había prometido.


¿Quién me dijo que siempre recordaría que yo hubiera luchado por ella cuando nadie más lo hacía? ¿Que me creara enemigos por defenderla, por ser su amiga? ¿Que diera la cara por ella cuando ni siquiera ella se atrevía a enfrentarse a quienes ensombrecían su propia vida? Rompí voluntariamente relaciones, sin verme obligada en ningún momento a ello, por luchar por otra amistad en la cual ciegamente creía. Me expuse a un fuego que no era para mí. Pare balas con mi cuerpo que no iban dirigidas a mí, sino a quien estaba detrás. Conseguí salvar a quien se ocultaba a mis espaldas... y no sólo pare balas, sino que las dirigí, las lacé contra su enemigo... y se convirtió en mi enemigo, y paradójicamente, volvió a ser su amigo... y los bandos cambiaron de signo. La diferencia fue que yo, luchaba sin chaleco, pues nadie acudió como yo lo había hecho, a parar el fuego que ahora sí, iba hacia mí dirigido.



¿Prometió aquella amiga que estaría a mi lado en los malos momentos? ¿Acaso prometió que cuando yo me derrumbara bajo el peso de los acontecimientos, que cuando no puedira soportar mi vida sobre mis hombros, ella correría a mi lado para aligerar ese peso? La decepción llegó una vez más cuando aquella amiga, viendo que yo no podía con mi vida, no sólo no me prestó su espalda para compartir mi peso, para ayudarme en el camino, para recorrer junto a mí el penoso sendero...sino que añadió más kilos a la ya de por sí pesada carga.



La decepción es uno de los más crueles sentimientos que jamás he vivido...
Y lo peor de todo, es que es inevitable.



Hay quienes sé que adoptan la cobarde postura de no esperar nunca nada de nadie. Así, creen librarse de las posibles decepciones posteriores. Yo no comparto esa postura. Y aunque la creyera adecuada, el problema es que soy incapaz de adoptarla, de llevarla a cabo.



Porque no puedo evitar esperar unos determinados comportamientos de quienes me rodean. Soy absolutamente incapaz de refrenarme en mis esperanzas, en mis sueños, en mis ilusiones... Esta incapacidad me transtorna cada día, pues conlleva decepciones que quedan clavadas en mi corazón, rasgándolo como espinas durante días, meses o incluso años... Pero por otro lado, me esperanza. Y me alegro de que así sea: me alegro de seguir esperando cada día. A pesar de los disgustos pasados, a pesar del dolor ya vivido, me alegro de seguir teniendo todavía la pureza, casi me atrevería a decir de seguir manteniendo la inocencia necesaria para seguir confiando, para seguir soñando... que esta vez será diferente, que no me decepcionarán, que mi alma obtendrá por fin aquello que ansía... Y por ello, me encuentro una vez más creyendo en promesas que nadie ha pronunciado...Pero ese hecho me da esperzanzas porque pienso que después de todo, quizás no soy tan mala; que aún puedo salvar mi alma inmoral del fuego eterno...



Mi postura frente al "no esperar nada de nadie", es precísamente la contraria: esperar con más fuerza cada día. Esperar... a que te traicionen de nuevo.

Y entonces, cuando llega una vez más el imparable sentimiento de la decepción, te das cuenta... de que jamás nadie te prometió nada. Y el día en que vea mis esperanzas una vez más quebrantadas (pues sé que ese día llegará), recordaré que, en verdad, soy sólo yo la que se traiciona. Y me daré cuenta de que los amigos, no son psicólogos; de que el "sobran las palabras" muchas veces no basta, pues tampoco son videntes, y hay cosas que hace falta decirlas; de que no me han traicionado, puesto que no sabían que yo esperaba aquello, y aún menos con tanta intensidad, con tanta fuerza...


Si ha habido traición, ha sido únicamente... la de mis propios sueños.


Pues a mí eso, ¿quién me lo prometió?


Nadie lo hizo.

Sólo yo, que lo esperaba.



18 de enero de 2008

Volver a ver Collserola



"He ido, he vuelto,
y hoy te vuelvo a mirar.
Sigues allí, en lo alto,
como un faro sobre el mar"


Ni siquiera he ido,
todavía no he vuelto,
y ya pienso en regresar,
aunque sea únicamente
por volver a ver Collserola
recortarse sobre el mar.


Durante mucho tiempo caminé,
bajando la vista en tu presencia,
escondiéndome en tu sombra,
amedrantada por tu esencia.


Estando aún aquí, hoy ansío
un ensueño, la sensación
de que ya no me dominas,
de que tu tiempo pasó.


Y alzaré la vista al cielo,
y sé que me estarás esperando
inexorable, en las alturas:
te presentaré mis nuevos ojos
de frías pupilas, de limpios iris,
que las lágrimas, al mirarte,
ya no osarán enturbiar.


Quiero que llegue el momento
en que te sostendré la mirada.
Antaño lo viste todo
mientras yo me doblegaba,
ocultándome en tu sombra,
sin levantar la mirada.


Regresaré con el sueño
de volver a ver Collserola:
y sentir ...
que no eres nada.


Quizás un vago recuerdo,
de cuando a tus pies paseaba,
pero no lloraré esos paseos
porque tu presencia,
ya no acongoja mi alma.



"He ido, he vuelto,
y hoy te vuelvo a mirar.
Sigues allí, desafiándome,
controlando tu ciudad"

5 de enero de 2008

Sound of silence

Sound of silence, by Simon and Garfunkel

Hello darkness, my old friend,
I've come to talk with you again,
Because a vision softly creeping,
Left its seeds while I was sleeping,
And the vision that was planted in my brain
Still remains
Within the sound of silence.

In restless dreams I walked alone
Narrow streets of cobblestone,
'Neath the halo of a street lamp,
I turned my collar to the cold and damp
When my eyes were stabbed by the flash of a neon light
That split the night
And touched the sound of silence.

And in the naked light I saw
Ten thousand people, maybe more.
People talking without speaking,
People hearing without listening,
People writing songs that voices never share
And no one dare
Disturb the sound of silence.

'Fools' said I, 'You do not know
Silence like a cancer grows.
Hear my words that I might teach you,
Take my arms that I might reach you.'
But my words like silent raindrops fell,
And echoed In the wells of silence

And the people bowed and prayed
To the neon god they made.
And the sign flashed out its warning,
In the words that it was forming.
And the sign said, 'The words of the prophets
are written on the subway walls
And tenement halls.'
And whisper'd in the sounds of silence


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Llega el periodo de exámenes...y ésta es una auténtica época de silencio para mí.

Silencio habrá en el blog, porque aunque precísamente en estas situaciones es cuando mis pensamientos dan vueltas y más vueltas en mi cabeza, y deambulan por terrenos inóspitos, prohibidos y perversos, por donde no deberían... intentaré retenerlos, para volcarlos aquí después de este periodo de silencio.

Pero sobre todo, es una época de silencio porque implica que debo acallar mis comentarios. Debo silenciar aquellos discursos míos que podrían herir las frágiles sensibilidades ajenas. Porque en esta época, en que todos a mi alrededor hablan, gritan, lloran, demuestran su histeria... parece que yo no tengo derecho a comportarme del mismo modo. Porque por alguna extraña razón, se asume que yo no padezco de esos mismos males.Porque yo no tengo derecho a estresarme, a deprimirme, a histerizarme.... Y yo, desde aquí, reclamo una vez más ese derecho. Reclamo el derecho a llorar, a sentirme infeliz, a estar triste...Reclamo el derecho a ser débil, a necesitar cariño, un abrazo, un mensaje, un beso...

Sin embargo, aunque, indiferentes, nadie más lo oiga, yo sí escucharé mi "sound of silence"...