I should fret to break the chain.
Let us be the friends we were,
Nunca perseguí la gloria ni dejar en la memoria de los hombres mi canción; yo amo los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles como pompas de jabón. Me gusta verlos pintarse de sol y grana, volar bajo el cielo azul, temblar súbitmente y quebrarse.



Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pecho
a mi valor.»
Hoy es un día especial en mi vida. Creo que es la primera vez en mi vida que he batido uno de mis propios records. Y lo he hecho venciendo casi 14 años de miedo... Desde los 8 o 9 años tenía terror a hacer lo que hoy he hecho. Y no era un terror infundado, infantil ni inmaduro. Todo lo contrario, era un miedo racional y adulto, que envolvía temores que muy pocos niños han tenido que sufrir... días de hospitales, días de soledad, días de ser valiente...cuando nadie más lo es. Un niño que tiene que ser más fuerte que sus padres, un niño que no puede ser débil, que no puede derrumbarse...cuando todos a su alrededor lo hacen.
Hoy he vencido un trauma infantil que lleva años persiguiéndome. Pocos me han visto llorar...recuerdo hace 2 años cómo, sin nadie esperarlo, rompí a llorar en una aparentemente feliz tarde estival... Había un verdadero motivo oculto.
Hoy es un día feliz. Porque he superado este obstáculo de la misma manera que he superado todos cuantos han ido apareciendo a lo largo de mi vida, todos cuantos se han interpuesto en mi camino, en mi viaje por la vida hacia la consecución de mis objetivos: la fuerza de voluntad. Eterna, fuerte, arrolladora cuan un huracán. La fuerza de voluntad lo puede todo. Quizás tenía algo olvidado últimamente este concepto que me ha llevado a ser lo que hoy soy... Pero hoy lo he recuperado con uno de mis mayores logros, porque era aquel que me perseguía desde la infancia... Y me ha recordado a mí misma que puedo hacer lo que quiero... El pequeño paso de hoy (grande para la niña que aún soy) puede causalmente implicar un gran paso en mi vida futura, porque me ha ayudado a tomar una importante decisión, porque me ha hecho ver la luz en una oscuridad de encrucijadas, me ha guiado hacia la salida que sé ahora que es la que yo quería. Por opiniones externas estuve a punto de tomar una decisión que no era la mía, no incorrecta, porque "no hay right or wrong decisions", pero sí menos fidedigna a mí misma.
La niña que soy siempre quiso ir por el camino que hoy he vuelto a ver con claridad... La niña que soy siempre quiso nadar, aunque lo tuvo difícil, pues en otra vida debió de ser pez... Pero lo sacaron del mar. Luchó por volver al mar, y su fuerza de voluntad le llevó de vuelta a él, aunque después de tiempo y sacrificios, pero lo consiguió. De la misma forma conseguirá todo lo que se proponga, elegirá el camino que ella quiere seguir, aunque sea el más arduo de los que se encuentre en la encrucijada, aunque esté lleno de espinas, maleza y alimañas... Y lo atravesará con paso firme y se abrirá paso entre la despiadada maleza que la acecha, y escapará ante los atónitos ojos de las fieras salvajes que la observan pasar ocultas en los bordes del camino, esperando avalanzarse sobre ella. Como hoy, ese otro reto también lo puede llegar a superar. O por lo menos, no se amedrantará y lo intentará.
Hoy es un día feliz.
El pez ha vuelto al mar.
-------------------------------FRANÇAIS---------------
Aujourd’hui, c’est un jour spécial dans ma vie. Je crois que c’est la première fois dans ma vie où j’ai dépassé un de mes propres récords. En le faisant, j’ai vaincu presque 14 ans de peur… Depuis les 8 ou 9 ans j’étais terrifiée de même penser à faire ce que j’ai fait aujourd’hui. Et la terreur n’était pas sans raison, ce n’était pas une peur enfantine ou immature. Tout le contraire, c’était une peur raisonnée et mature, qui impliquait terreurs que très peu d’enfants ont eu à souffrir…des jours d’hôpitaux, des jours de solitude, des jours d’être courageux… quand personne d’autre ne l’est autour de toi. Un enfant qui doit être plus fort que ses parents, un enfant qui ne peux pas être faible, qui ne peut pas s’éffondrer…quand tous autour de lui le font.
Aujourd’hui j’ai surmonté un traumatisme enfantin qui me poursuivait depuis des années. Peu de gens m’ont vu pleurer… je me souviens d’un jour cela fait deux ans quand, sans que personne ne s’attendait, j’ai commencé à pleurer au milieu d’une apparemment joyeuse après-midi d’été… Il y avait une vraie raison cachée.
Aujourd’hui, c’est un jour joyeux. Parce que j’ai surmonté cet obstacle de la même façon que j’ai surmonté tous ceux qui ont apparu devant moi le long de ma vie, tous ceux qui se sont interposé au milieu de mon chemin, au milieu de mon voyage par la vie à la recherche de mes objectifs : la force de ma volonté. Éternelle, forte, implacable comme un ouragan. La force de volonté qui tout peut. Peut être j’avais un peu trop oublié dernièrement cette idée qui m’a mené à être celle que je suis. Mais aujourd’hui j’ai récupérée en ce qui est une de mes plus grandes réussites, parce que je la cherchais depuis l’enfance… Et ça m’a rappelé que je peux faire ce que je veux… Le petit exemple d’aujourd’hui (grand pour la petit fille que je suis encore) peut impliquer un grand pas dans mon avenir, parce qu’il m’a aidé à prendre une importante décision, parce qu’il m’a fait voir la lumière au milieu d’une obscurité de croisements, m’a guidée vers la sortie que, comme je me rends compte aujourd’hui, est celle que je voulais. Par des opinions extérieures j’ai été au point de prendre une décision qui n’était pas la mienne, pas incorrecte, parce que « il n’y a pas de right or wrong decisions », mais moins fidèle à moi-même.
La petite fille que je suis avait toujours voulu prendre le chemin qu’aujourd’hui a vu, à nouveau, clairement… La petite fille que je suis avait toujours voulu nager, même si ce n’était pas facile, puisque dans une autre vie elle fut sirène…Mais on la sortit de la mer. Elle lutta pour revenir à la mer, et sa force de volonté la mena de retour à elle, et après plein d’efforts et de sacrifices, elle réussit. De la même façon qu’elle réussira tout ce qu’elle se proposera, elle élira le chemin qu’elle veut poursuivre, même s’il est le plus dur des chemins du carrefour, même s’il est plein d’épines, de broussailles et d’animaux…Et elle traversera le chemin avec pas firme et s’ouvrira pas entre les mauvaises herbes qui l’attendent, et échappera devant les surpris yeux des bêtes sauvages qui l’observent passer cachées aux bords du chemin, en attendant le moment de se jeter sur elle. Comme aujourd’hui, elle peut aussi surmonter cet autre défi. Ou quand même, elle n’aura pas peur et elle essayera.
Aujourd’hui, c’est un jour joyeux.






La decepción es uno de los más crueles sentimientos que jamás he vivido...
Y lo peor de todo, es que es inevitable.
Hay quienes sé que adoptan la cobarde postura de no esperar nunca nada de nadie. Así, creen librarse de las posibles decepciones posteriores. Yo no comparto esa postura. Y aunque la creyera adecuada, el problema es que soy incapaz de adoptarla, de llevarla a cabo.
Porque no puedo evitar esperar unos determinados comportamientos de quienes me rodean. Soy absolutamente incapaz de refrenarme en mis esperanzas, en mis sueños, en mis ilusiones... Esta incapacidad me transtorna cada día, pues conlleva decepciones que quedan clavadas en mi corazón, rasgándolo como espinas durante días, meses o incluso años... Pero por otro lado, me esperanza. Y me alegro de que así sea: me alegro de seguir esperando cada día. A pesar de los disgustos pasados, a pesar del dolor ya vivido, me alegro de seguir teniendo todavía la pureza, casi me atrevería a decir de seguir manteniendo la inocencia necesaria para seguir confiando, para seguir soñando... que esta vez será diferente, que no me decepcionarán, que mi alma obtendrá por fin aquello que ansía... Y por ello, me encuentro una vez más creyendo en promesas que nadie ha pronunciado...Pero ese hecho me da esperzanzas porque pienso que después de todo, quizás no soy tan mala; que aún puedo salvar mi alma inmoral del fuego eterno...
Mi postura frente al "no esperar nada de nadie", es precísamente la contraria: esperar con más fuerza cada día. Esperar... a que te traicionen de nuevo.
Y entonces, cuando llega una vez más el imparable sentimiento de la decepción, te das cuenta... de que jamás nadie te prometió nada. Y el día en que vea mis esperanzas una vez más quebrantadas (pues sé que ese día llegará), recordaré que, en verdad, soy sólo yo la que se traiciona. Y me daré cuenta de que los amigos, no son psicólogos; de que el "sobran las palabras" muchas veces no basta, pues tampoco son videntes, y hay cosas que hace falta decirlas; de que no me han traicionado, puesto que no sabían que yo esperaba aquello, y aún menos con tanta intensidad, con tanta fuerza...
Si ha habido traición, ha sido únicamente... la de mis propios sueños.
Pues a mí eso, ¿quién me lo prometió?
Nadie lo hizo.
Sólo yo, que lo esperaba.
